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ÁREAS DE DESARROLLO

PROCESAMIENTO SENSORIAL

  • julio 28, 2017
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PROCESAMIENTO SENSORIAL

 Vestibular

El sentido vestibular responde al movimiento del cuerpo en el espacio y al cambio de la posición de la cabeza. Automáticamente, coordina el movimiento de los ojos,  la cabeza y el cuerpo. Si este sentido no funciona bien, podría ser imposible para un estudiante mirar a la pizarra y volver al papel para copiar, sin perder su posición en el mismo. Por ejemplo, también podría tener dificultad para andar entre un camino pedregoso sin caerse, o equilibrarse sobre un pie durante el tiempo suficiente para golpear un balón de fútbol con la otra pierna. El mismo sentido vestibular, es esencial para mantener el tono muscular, coordinar los dos lados del cuerpo, y mantener la cabeza derecha contra la gravedad. Se puede pensar en el sistema vestibular como la base para la orientación del cuerpo en relación con el espacio circundante.

Propioceptivo

El sistema propioceptivo, está íntimamente relacionado con el sistema vestibular, y nos da conocimiento acerca de la posición corporal. La propiocepción hace posible que la persona pueda guiar hábilmente los movimientos de su brazo o pierna sin tener que observar cada una de las acciones implicadas en estos movimientos. Cuando la propiocepción funciona eficientemente, la posición corporal de cada persona se ajusta automáticamente para prevenir, por ejemplo la caída de una silla. También nos permite manipular con destreza objetos como lapiceros, botones, cucharas y peines. Debido a la eficiencia del sistema propioceptivo cuando damos un paso fuera del bordillo, sincronizamos suavemente el siguiente paso para quedar nivelados de nuevo.

Táctil (incluye gusto)

El sistema táctil es el encargado de registrar la información externa relacionada con temperatura, dolor, tacto, frío, calor; de este modo nos permite tanto discriminar los estímulos del medio, como reaccionar cuando éstos son amenazantes. Participa en el conocimiento del cuerpo, en el promover conductas exploratorias y también en el desarrollo del vínculo emocional y sentido de seguridad. Junto con el sistema propioceptivo sustenta la acción motora planificada. Un niño y el desplazamiento de las patas de una araña.

Auditivo

Las ondas sonoras del aire estimulan los receptores auditivos del oído interno y emiten impulsos a los centros auditivos del tronco encefálico. Estos núcleos procesan las señales y las combinan con las procedentes del sistema vestibular y de los músculos y la piel. Los centros de organización auditiva están muy cerca delos de los procesamiento visual dentro del tronco encefálico e intercambian información. Al igual que los datos visuales, las señales auditivas viajan a otras zonas del tronco encefálico y del cerebelo para combinarse con otras sensaciones y mensajes motrices. La información auditiva, fundida ahora con otros datos sensoriales, se transmite luego a varias zonas de los hemisferios cerebrales.

Visual

La retina del ojo es un receptor sensible a las ondas de luz del entorno que la estimulan enviando datos sensoriales visuales a los centros de procesamiento visual situados en el tronco encefálico. Estos centros procesan los impulsos y los relacionan con otros tipos de información sensorial, sobre todo señales de los músculos y articulaciones que envía el sistema vestibular. Esta integración que se produce en el tronco encefálico constituye nuestro conocimiento básico del entorno y de la situación de las cosas que nos rodean

Olfativo

La nariz proporciona información sobre la composición química de las pequeñas partículas que se encuentran suspendidas en el aire y que producen olores. El olfato es un sentido único por que procesa directamente a través del sistema límbico y no se desplaza por los canales típicos del tronco encefálico. Debido a esto, es posible que los olores activen muchas emociones directamente e influyan en el que nos guste o no una cosa solo por la forma en que huele. El olor también crea recuerdos y asociaciones que influyen en algunas de nuestras decisiones y preferencias, como la inclinación hacia un tipo de flor concreta o hacia una clase especial de jabón. Los bebes son capaces de reconocer a su madre por el olor, y este vínculo se relaciona con fragancias placenteras y deliciosas que sugieren protección. Y por supuesto, las preferencias alimenticias están claramente influenciadas por el olor y nuestro sentido del olfato es el que nos guía para saber si una comida está en buen estado o no.